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AVANCE. Alejandro Valverde tendrá que cumplir dos años de sanción después de que el TAS fallará en contra de los intereses del ciclista murciano por su implicación en la 'Operación Puerto'. La suspensión para el actual líder de la Clasificación UCI se hará efectiva desde enero de 2010, con lo que los triunfos logrados desde esa fecha hasta ahora no tendrán validez. Valverde podrá volver a correr el 1 de enero de 2012.
Lastima que se acabe, menudo espectáculo.
Yo le daría un 9, se lo a currado el bestia.
Como han sufrido.
UN DIA GENIAL
Me levanto con unas ganas tremendas de coger la bicicleta, almuerzo ligero y me visto como un rayo. Cuando llego a la calle me doy cuenta que el día es perfecto, un sol radiante, nada de viento y la temperatura ideal 20 grados. Elijo una ruta y me lanzo a la carretera, empiezo a notar una fuerza increíble, muevo el desarrollo con facilidad y mantener la cadencia que quiero es pan comido. El primer puerto lo subo de maravilla me apretó cada vez más, pero es como si no tuviese limites, es una pasada. Bebo agua fresquita, como unas barritas que compre el otro día y están buenísimas. Cada repecho lo subo con fuerza y me cruzo con muchos ciclistas que me saludan, el pulso me sube y baja de cojones y la vida es maravillosa. Me encuentro con el segundo puerto y aunque algo cansado ya, lo subo con mucha determinación y lo acabo como un campeón. Llego a casa sin pinchazos y cuando miro la media ¡joder 33!, esto es increíble, ahora subo las escaleras y me está esperando mi mujer con los espaguetis en la mesa y una clarita fresca.
UN DIA PARA OLVIDAR
Me levanto echo un trapo y tengo que coger la bici, almuerzo mucho y sin ganas, me pongo a buscar la ropa y está en la lavadora, tendré que ponerme la fea. Cuando llego a la calle, esta nublado y hace un viento de cojones, de la temperatura ni te hablo. No sé qué ruta coger, estoy hasta los cojones de hacer las mismas rutas, bueno la escojo y me lanzo a la carretera, me noto débil, decido quitar el plato grande para ir mas ágil y me doy cuenta que no lo llevo puesto, no encuentro una cadencia ideal y me encuentro incómodo. El primer puerto lo subo como puedo, empiezo suave y acabo suavizado, esto no ruya, cojo el bidón para beber y horror no lo he llenado y solo me queda el culo del entrenamiento anterior, me cojo una barrita que compre el otro día en bikepoch y que horror esta malísima, no se puede comer, es cierto que me dijo el chico de la tienda que tenían magnesio, pero es que saben a magnesio. Cada repecho es una tortura, saludo a los ciclistas como si saludara al monumento del tourmalet, el pulso no me sube nada y de repente se sube por las nubes, esto es una mierda. Me encuentro con el segundo puerto, no, la verdad que cojo un atajo y paso del segundo puerto, entonces pinchazo y para colmo empieza a caer una fina lluvia, cambio la cámara y acabo empapado, por fin en casa la media ni la miro, subo a casa y está mi mujer con un mosqueo de cojones ha hecho arroz y se ha pasado, le explico que he pinchado y ha empezado a llover y me dice que no le moje el suelo que ha limpiado, que día.
La cara, el espejo del trabajo, cada año al compañero Roque y a mí nos pasa lo mismo, y tengo que decir que me encanta, pasamos todo el año contactando por teléfono para consultarnos cosas de ciclismo y animándonos para cuando empiece la temporada en serio, entrenamos cada uno por su cuenta y con nuestros entrenamientos totalmente individualizados, nos hacemos kilómetros y kilómetros por separado. Cuando llega la primavera comenzamos a correr marchas donde nos encontramos y cambiamos impresiones, si podemos quedamos y hacemos algún entrenamiento juntos, para probarnos y es cuando llega el mes de julio y su quebrantahuesos cuando llegamos los dos a sabiñanigo.
Como dice la cabecera de la entrada la cara es el espejo del trabajo, cada año cuando nos encontramos en Sabiñanigo, da lo mismo el tipo de entrenamiento, los kilómetros que hallamos recorrido, las vitaminas y los minerales que elegimos tomar durante el año y la dieta que hallamos seguido, siempre nos miramos a la cara y decimos, “estas fino, fino cabron”.
Esta es la cara del trabajo, del sufrimiento y de los días robados al sueño, es una cara que delata un largo viaje lleno de frio, lluvia y días de calor insoportables. Son los sueños marcados en las líneas de cara que se quedan para decirnos, todo lo que podías hacer, lo has hecho, déjate llevar y disfruta del momento que tu cuerpo hará el resto.
Dedicado a mí amigo el Roque.
Otro día para enmarcar. Siempre esperarmos entrenar y pasarlo bien entre esfuerzo y esfuerzo, y hoy ha sido genial. Un entrenamiento durísimo, una compañía de los mas amena y unas risas para relajar el cuerpo, todo ello regado al final con una fina lluvia.
Ruta: Martorell, los once, castellbisval, sant cugat, vallvidriera , tibidabo, santas creus, molins y para casa.
En pocas palabras, “CHAPO”.
Datos de la escalada a los once:
Distancia, 7,1km.
Tiempo subirlo, 15:14.
Velocidad media, 27,1.
Cadencia media, 79rpm.
Pulsaciones medias 157ppm, pmax 164ppm.
Nota: bonita media, ¡he! Javi, si es que somos unos fieras, bueno fierecillas.
Hola compañeros “menos al que prefiere los perros” hoy he salido con el Javi y la salida ha sido muy fructífera, siguiendo las indicaciones del compañero Roque Pineda “alias Indurain” hemos cogido una ruta preciosa:
Autovía, Sitges, Sant pera de ribes, Villafranca y vuelta por sant sadurni de anoia, 105 kilómetros con mucho viento y mucha fuerza por nuestra parte, la media lo dice todo prácticamente 31 kmh y es que salir con Javi es sinónimo de ir muy rápido.
Un saludo y animo.
Si te han dado, te han dado y no hay más cera que la que arde.
En este mundillo del ciclismo a todos nos gusta meter caña, subir un puerto con veinte o más compañeros, ponernos delante y marcar un ritmo infernal a ver cómo vamos dejando cadáveres por el camino, es algo que a todo el mundo le gusta y además le hace feliz y el que diga que no, es que no lo ha experimentado nunca.
Cada día en una peña ciclista es una guerra, todos salimos para pegarnos caña y ver cómo estamos mejorando y como no siempre se puede estar a tope, pues alguna veces pegas y otras te dan y hasta aquí pues todo correcto, lo que no me parece muy razonable es la lagrima floja del vencido, pues en estos últimos tiempos se lleva mucho lo de, “he pasado mala noche”, “todavía no estoy al 100%”,”no he salido nada esta semana”, “me duele esto”, “me duele aquello”, “no puedo pasar de estas pulsaciones”, “mi mujer me hace el amor mil veces”, “tú no tienes hipoteca y yo sí”, vamos que ya no gana nadie con todas las de la ley, que siempre hay un detonante que desvirtúa totalmente tu hazaña y te deja pensando, ¡joder, tendrá razón!.
Pues bien ni razón ni nada, cuando te bates con alguien te enfrentas con todo lo bueno y lo malo, con tus problemas y con tus virtudes, que no podemos pasar de unas pulsaciones pues no pases, pero no intentes llegar con migo y no pasar, porque no y si no estás al 100% pues ponte y si no, quédate charlando con la raya del arcén, que estas lesionado pues recupérate y entonces pides cartas, pero no te sientes en la mesa y luego digas que tienes ganas de ir al Wáter porque estás perdiendo hasta los calzoncillos, los vencedores son tan grandes como sus adversarios lo han sido y si te pones a llorar, pues apaga y vámonos.
Todo esto lo escribo para destacar la gran temporada de mi compañero Roque Pineda “alias, Induráin” que durante toda la pretemporada me ha estado pegando por todos los costados, pues bien compañero cuando me dejaste sentado en el Rat penat, estaba como una rosa y con dos cojones lo hiciste, cuando viniste con la peña y tú y el Javi me abandonasteis en la Maladona como un perrillo y pusisteis tierra de por medio, se lo hiciste a un tío que estaba a tope y que lo dio todo por cogeros y para terminar recordar este fin de semana en las temidas Estenallas, que por causa de un ritmo infernal, solo al alcance de unos pocos mortales, entre ellos Roque Pineda, tuve que sucumbir y despedirme viéndolo marchar con la fuerza que le caracteriza cuando huele a sangre, pues bien compañero, me has dado con todas las de la ley y nada de lo que no hice o tuve que haber hecho tiene que ver con esta espatarrada, el único culpable de todo, es tu clase y tu ganas de hacérmelo pasar bien siempre que salimos a batirnos.
Par terminar hare una pequeña reflexión:
No reullas nunca la batalla, por lo menos hasta que no puedas mas.
Si dejas por el camino a un compañero en pleno combate, nunca vuelvas para darle ánimos y deja que luche hasta el final, seguro que al final se sentirá mejor con el mismo.
Y por último decirte que nunca llegaras a ser el mejor, simplemente serás el primero hoy, a esta hora y en este minuto.
Juanito (UN GLOBERO MÁS, BENIDO A MENOS)
He entrenado muy duro, he pasado mucho frio, tengo dolor en mis rodillas y el sol ha quemado mis brazos y piernas, pero hoy pienso aguantar.
Son las 8:00 de la mañana y salimos en manada a mil por hora, he dormido bastante poco, pero me encuentro fresco y con muchas ganas. Todas las marchas cicloturistas se suelen decidir en los temidos puertos de montaña y es por esta razón, que todos nos preparamos para poder subir lo más rápido posible. En todas las marchas en las que he participado este año, he sucumbido a la hora de subir los puertos y no he podido aguantar con los elegidos, pero estoy seguro, que hoy sí.
Llegamos a pie de puerto algo tostados, pues el pelotón a rodado muy fuerte y eso se nota en las piernas, estoy tranquilo, intento mantenerme en cabeza para cualquier cambio de ritmo y de repente, un hombre que se pone en cabeza y comienza a marcar un ritmo digno del mismísimo diablo, por dios tengo que aguantar, el grupo se estira la gente jadea y mi corazón comienza bombear sangre con furia, es entonces cuando recuerdo aquello de “no hay mal que cien años dure” y tengo la esperanza de que este Pantani disfrazado de globero pare de una vez por todas.
Se sigue a mil por hora y aguanto como puedo, las alarmas se me encienden y mis piernas comienzan a hincharse como butifarras a la plancha, sé por experiencia que mi hora esta próxima y que de seguir esto así muy pronto tendré que bajarme de este tren, pero yo aguanto, lo que tenga que pasar que me pase, nada de bajas voluntarias y renuncias obligadas, únicamente cuando mi cuerpo diga basta dejare este sueño de ciclista.
Y de repente llego el momento, mi cuerpo vencido y casi exhausto deja de dar pedales, mis dedos buscan piñones donde no los hay y todo lo que antes me parecía difícil ahora es imposible, es en este momento donde encontramos el lugar que merecemos y donde nuestros sueños se encuentran con la realidad.
Solo y abatido espero la llegada del grupo perseguidor, mi aventura ha terminado y espero poder encontrar cobijo entre los ciclista que como yo un día soñaron que podrían aguantar.